En Psicopedagogia ha sido acreditada como web de interes sanitario

miércoles, 18 de febrero de 2015

Certificación de la discapacidad mental:

Certificación de la discapacidad mental: Por Disposición Nº 197/2014, el anexo IV de la planilla de evaluación para el inicio o renovación del Certificado de Discapacidad Mental fue modificada en base a los preceptos de la Ley Nacional de Salud Mental y otras normas vigentes. link: http://www.msal.gov.ar/…/2014-06-12_plan-evaluacion-discapa…

Crece la preocupación de los padres por los contactos que los chicos tienen en la web

Más del 80% de los adultos con hijos de entre 4 y 12 años siente miedo por las relaciones que los menores pueden entablar en el mundo virtual 11 de Febrero de 2015 Diario El Dia La Plata Crece la preocupación de los padres por los contactos que los chicos tienen en la web Que internet encierra varios riesgos y peligros para los chicos es algo sabido. Pero lo que acaso sea una novedad es la preocupación creciente de los adultos a la hora de permitir que sus hijos naveguen por la web. Ese, al menos, es uno de los aspectos salientes de un estudio realizado por la Asociación Civil Chicos.net, según el cual más del 80% de los padres argentinos tienen miedo de que sus hijos sean abordados en el mundo virtual por un adulto que los ponga en peligro. El dato es parte de un informe presentado ayer en el marco del Día Internacional de la Internet Segura, realizado entre junio y noviembre pasado entre 1.200 padres y niños de 4 a 12 años de Argentina, Brasil y México. Según el estudio, la mayoría de los padres de nuestro país se siente responsable por alertar a sus hijos sobre los potenciales riesgos de internet (76%). Sin embargo, en lugar de acompañarlos para que construyan criterios de protección propios, suelen controlarlos a través de acciones que no siempre logran los resultados esperados, como prohibirles el acceso a dispositivos o “espiar” su muro de Facebook. DE RECAUDOS Y TEMORES “Los dispositivos tecnológicos son parte de la vida cotidiana de los niños y es necesario reflexionar acerca del papel de los padres para promover un uso seguro de Internet que permita aprovechar sus beneficios y minimizar sus riesgos”, se aseguró desde Chicos.net, cuyos responsables remarcaron que “resulta indispensable contar con datos respecto de cómo actúan los padres y madres frente al uso de Internet en los hogares, cómo perciben el vínculo de sus hijos con la tecnología y cómo afecta esto a los niños en su constitución como personas”. Peligros virtuales En datos concretos, la investigación arrojó que el 82% de los padres reconoce estar preocupado porque sus hijos sean abordados por un adulto en la web, como así también que el 37% de los adultos encuestados presenta una tendencia hacia el perfil denominado “guardaespaldas”, que fomenta una posición amistosa y condescendiente en la crianza, pero que otorga permisos arbitrarios. Conviven con este perfil, tres más: el padre “espía”, el “marcador” y el “sembrador”. Este último asume que existe un desajuste normal entre generaciones, lo que no supone una renuncia en su rol de adulto. Además, es paciente y respetuoso por la privacidad de sus hijos. A la hora de analizar la reglamentación en el uso de Internet dispuesta en los hogares argentinos, el 85% de los padres dice pautar con sus hijos algunas reglas, en particular respecto del tipo de contenidos permitidos. Claro que el temor por los peligros virtuales no es patrimonio exclusivo del mundo adulto. De acuerdo a la encuesta del programa “Con vos en la web”, de la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales del ministerio de Justicia de la Nación, el 70% de los adolescentes argentinos reconoce la existencia de riesgos para su privacidad y/o seguridad física en el uso de internet. Dentro de ese universo, sin embargo, el 42% lo ubica en un “ámbito ajeno al propio uso”, es decir por la aparición de alguna clase de virus (el 27%) o por la posibilidad de un hackeo (15%). Por eso, precisamente, varios especialistas infieren que “la percepción de riesgos está asociada a una amenaza externa, existiendo un alto grado de desconocimiento sobre los peligros existentes en las propias acciones o decisiones”. Entonces surge la pregunta: ¿los chicos saben de verdad los riesgos que encierra el mundo virtual? “Ellos no miden el alcance de internet -responde Roxana Morduchowicz, especialista en cultura juvenil-. No imaginan por qué un extraño a quien no conocen y no los conoce, se interesaría por leer lo que escriben en su perfil. En su imaginario, solo quienes los conocen leerán sus textos. Para ellos, las audiencias son exclusivamente sus amigos”.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Detección, la clave para trastornos del desarrollo

FUENTE: DIARIO EL DIA 19/9/2013 FORMAN ESPECIALISTAS PARA EL DIAGNOSTICO TEMPRANO Es uno de los males del espectro autista (TEA), que afecta a uno de cada 88 chicos ESTOS TRASTORNOS TIENEN EN COMÚN A LOS PROBLEMAS DE INTEGRACIÓN SOCIAL, DEL LENGUAJE Y LAS CONDUCTAS REPETITIVAS. SE LOS CONOCE COMO TEA (TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA) Hasta que Miriam Pérez supo que su hijo sufría un Trastorno General del Desarrollo (TGD) No Especificado, se la pasó de consultorio en consultorio. Fueron más de 6 médicos en dos años, 3 neurólogos y 3 pediatras. Y los diagnósticos fueron tan variados que iban desde que ella era una madre muy permisiva hasta que tenía hiperactividad. En el medio le hablaron de retraso madurativo, de trastorno de la atención y de que el nene necesitaba unos “chirlos”. Pero ni ella ni una terapeuta que atendía a Roque –así se llama el niño que hoy tiene 8 años- estaban de acuerdo con lo que les decían. Y finalmente en un hospital público, el 6 de julio de 2010, el diagnóstico fue el acertado: tenía un trastorno del espectro autista, un TGD no especificado. “Creo que la difusión de estos trastornos y la capacitación de los profesionales es la tarea más importante a lograr para que a ningún otro padre le pase lo mismo que a mi, que nadie pueda decirle qué tiene su hijo y que empiecen a tratarlo tempranamente”, afirmó Miriam, quien cuando supo el diagnóstico de Roque se asoció con otros padres y formaron TEA sin fronteras, una ONG para niños, padres y familiares. “La detección temprana -destacó la especialista en TEA y TGD Nora Grañana- es fundamental porque favorece la independencia del niño, la vida en el hogar, mejora el rendimiento intelectual, las posibilidades de inclusión y las conductas disruptivas”. Sin embargo, el diagnóstico temprano todavía no es común. Por eso Grañana explicó que en edad inicial, los síntomas que deben llamar la atención a los padres son la demora en comenzar a hablar cuando tienen más de 2 años, el exceso de berrinches y las dificultades para relacionarse, las conductas repetitivas, la incapacidad para mirar a los ojos o mantener la mirada. Y en la etapa preescolar, de 3 a 5 años, debe prestarse atención si hay dificultad para relacionarse socialmente, es burlado, demasiado tímido y tiene temas de interés que no son los de los otros niños.

domingo, 7 de julio de 2013

La dependencia tecnológica ¿el fin de habilidades básicas como la de escribir? DEL HOMO SAPIENS AL “HOMO DIGITALIS”

fuente: diario el dia 7/7/2013 http://www.eldia.com.ar/edis/20130707/La-dependencia-tecnologica-el-fin-habilidades-basicas-como-escribir-informaciongeneral4.htm Advierten que el uso de nuevas herramientas digitales haría que el conocimiento sea reemplazado por la información y que el hombre pierda competencias que lo han acompañado durante siglos. Desde que se popularizaron los teléfonos inteligentes y las tablets, una escena familiar se ha vuelto cada vez más común: la de niños muy pequeños manejando esos aparatos con una soltura tal que resulta difícil de creer. Tanto es así que muchas veces sus abuelos creen estar ante un genio precoz. ¿Pero se trata de talentos extraordinarios, meros productos de su generación o -como sostiene Román Cendoya- la prueba viviente de un futuro poco alentador? Para este investigador español, autor de “rEvolución” -un libro que analiza el paso del homo sapiens a lo que llama el “homo digitalis”-, el surgimiento de nuevas tecnologías, y con ella una sociedad que valora menos el conocimiento que el acceso a la información, llevará a que el hombre pierda habilidades básicas como la de escribir, pero también la de analizar. Así como hoy mucha gente echa mano a la calculadora del teléfono celular para hacer una cuenta compleja que ha olvidado cómo realizar, “en un futuro cercano se va a perder también la habilidad de escribir”, sostiene el autor. “Ya hay programas a los que uno les dicta lo que sea y te lo escriben mejor que una secretaria. Si se cuenta con esa aplicación desde que uno nace... -plantea Cendoya- ¿para qué tomarse entonces la molestia escribir?”. El problema es que “cuando nosotros les damos los aparatos, los niños dejan de llenar su ‘disco duro’ de una manera muy natural -dice- . Y si uno no forma su ‘disco duro’ para que sepa comparar, retener y analizar datos, luego no será un ser independiente capaz de tener en consideración o desconsideración los contenidos que le llegan; en suma, no tendrá la capacidad de pensar”. De ahí que si bien se dice que vivimos en “la sociedad del conocimiento”, Cendoya afirma que el conocimiento está en retroceso y que el hombre ya no debería llamarse “sapiens” sino “digitalis”, ya que su conocimiento pasa ante todo por saber cómo se accede a la información. TIEMPO DE TRANSICIÓN De la misma forma que el hombre de Cromañon y el Sapiens compartieron el planeta, pero sólo el segundo de ellos sobrevivió, el “homo digitalis” terminaría a la larga por imponerse, sostiene el autor de “rEvolución”, quien entiende que ese cambio se daría por una simple cuestión de comodidad: “¿es que alguien renuncia ya al control remoto del televisor?”. Mientras tanto, hoy viviríamos un momento de transición en el que conviven tres generaciones muy claramente observables y a las que Cendoya denomina como la de los “botónicos”, los “prebotónicos” y los “táctiles”. “Los prebotónicos son nuestros padres o abuelos, a quienes la tecnología digital les parecía cosa de brujas cuando llegó. En su momento creían que el fax marcaba una frontera difícil de superar y hoy hablan con sus nietos por Skype. Muchos saben utilizar las nuevas tecnologías pero no tienen ni repajolera idea de lo que hacen, porque cuando aparecieron en el mercado ellos ya eran adultos”, describe el autor. Luego vienen los “botónicos”, aquellos que eran niños o jóvenes cuando la era digital comenzó “En algún momento los botónicos fuimos la vanguardia, pero la tecnología ha avanzado tan rápido que nos hemos quedado atrás, y aunque sabemos de sus ventajas, nuestra formación no nos permite ir a ese ritmo”, dice. Finalmente están los “táctiles”, la generación de los niños nacidos con la tecnología digital y a los que nadie tuvo que enseñarles a usarla porque lo aprendieron de sólo ver. “No se preocupan en memorizar nada porque saben que la información la tienen ahí”, “se vinculan con sus pares por medio de la tecnología “ y “prefieren comprar las entradas del cine por internet para no tener que hablar con nadie o por pura comodidad”. UNA PELIGROSA CONFIANZA Pero la diferencia entre una y otras generaciones no se basaría sólo en el uso que hacen de las nuevas tecnologías sino en la confianza que tienen en ellas como medio para relacionarse con la realidad. “Se ha comprobado que si se le pide a la gente hacer una cuenta a mano y luego con una calculadora que anda mal, elige siempre el resultado de la calculadora, que es erróneo. `Me habré equivocado`, piensan. En este sentido, si bien a los `botónicos` y `prebotónicos` la tecnología nos causa problemas por falta de destreza, al menos sabemos que las máquinas se equivocan. Dentro de algunos años ya no lo sabrá nadie más”, señala Cendoya, quien cree que es precisamente esa confianza ciega lo que más atentaría contra la supervivencia de ciertas habilidades básicas del hombre como la de escribir. “Sin duda que cuando uno aplica una tecnología para reemplazar cierta función pierde a la larga su propia capacidad de desarrollar esa función”, reconoce el profesor Alfredo Palacios, el director educativo del Instituto Eureka, resaltando el hecho de que hace cientos de años al aparecer la escritura el hombre dejó de recitar de memoria la Odisea entre otros largos relatos de tradición oral. Sin embargo, entiende Palacios, “esas pérdidas no son necesariamente algo negativo si uno las analiza como parte de un crecimiento integral. A veces son lo que da lugar a que emerjan perspectivas nuevas. Por eso no podría afirmar si constituyen un avance o un retroceso; tal vez no sean más que un cambio de rumbo en la búsqueda del hombre por conocer el mundo que lo rodea. La cuestión central es qué me devuelve el uso de esa tecnología a mí”, dice. Si el uso de las tecnologías digitales va a llevar a que en algún momento el hombre pierda su capacidad de escribir es algo que Silvia Bacher, especialista en educación y ex consultora de la UNESCO dice que no se atrevería a pronosticar. “De lo que estoy segura es que estamos atravesando un momento de fuerte transformación y que la escuela tiene que hacerse cargo de ese desafío. Porque no basta con entregarles netbooks a los chicos”, agrega. A su modo de ver, en una sociedad donde lo que prevale es la información, resulta “más importante que nunca recuperar desde la escuela la pregunta, el hábito de la indagación como el camino hacia el pensamiento propio. Porque es cierto que la información está ahí, más al alcance de lo que haya estado jamás, pero hace falta un proceso propio para transformarla en conocimiento”. PERDIDA DE COMPRENSIÓN Frente a la incertidumbre sobre el impacto que podrían tener las nuevas tecnologías en la formación de las próximas generaciones, un dato que resulta incuestionable es que a lo largo de los últimos años ha venido descendiendo la capacidad de comprensión lectora de los niños, como evidencian los informes del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA). Y este fenómeno, según entiende el autor de “rEvolución”, también tendría que ver con el surgimiento de las nuevas tecnologías digitales. “Las pantallas de los ordenadores y de las tablets no están hechas para leer, y por esta razón nadie lee ya más de dos párrafos seguidos”, asegura Cendoya, Pero la pérdida de la capacidad de comprensión lectora respondería además al hecho de que ”las nuevas generaciones de estudiantes sienten que no necesitan retener información al leer porque toda la información está a su alcance todo el tiempo en internet y pueden volver a consultarla tantas veces como lo deseen”, entiende el autor.

domingo, 23 de junio de 2013

Secundarios: uno de cada dos jóvenes está atrasado o abandonó

TEMA DE LA SEMANA - RETRASOS Y DESERCIONES EN LA ESCUELA MEDIA Así surge de un informe que sostiene que la cantidad de alumnos que perdieron años o dejaron la escuela saltó del 46 al 50% en todo el país, a pesar de que el abandono propiamente dicho disminuyó. En la Región subió la sobreedad y bajó la deserción. La necesidad de ayudar a la familia es la principal causa del alejamiento del Colegio. Los mejores recuerdos escolares de Jonatan Insaurralde tienen un escenario común: los talleres del Albert Thomas. Apasionado por la Electromecánica y amante de las Matemáticas, Jonatan, que vive en el barrio El Palihue, disfrutaba de las clases tanto como de los talleres y le gustaba pensar que cursando estaba a la vez preparándose para la Universidad y aprendiendo un oficio. Pero las cosas se complicaron hace dos años, cuando el padre de Jonatan se enfermó y al hogar de los Insaurralde llegó un nuevo hermanito. Jonatan, que es el más grande, se vio obligado a comprometer parte de su tiempo en el cuidado de sus hermanos más chicos y se cambió a una escuela común, con menor carga horaria, sin mucha Matemática y nada de Electromecánica. Al poco tiempo se aburrió y a los problemas familiares se sumó su propio desinterés. Jonatan, entonces, abandonó la escuela y se puso a trabajar. Recién este año pudo retomar, esta vez en la Escuela Media 20. Y aunque ahora tampoco tiene Matemáticas ni Electromecánica, sí tiene la decisión de terminar el secundario y para eso adaptó sus horarios laborales a los de estudio. Jonatan es apenas uno en una larga lista de chicos que cursan el secundario con retrasos o que en algún momento dejan. Según un informe elaborado por el centro de estudios IDESA (Instituto para el Desarrollo Social Argentino) en base a datos del Ministerio de Educación de la Nación, la mitad de los jóvenes argentinos dejaron sus estudios secundarios o están atrasados. El estudio se basó en datos del período comprendido entre 2003 y 2009 (últimos disponibles a nivel nacional, según indican sus autores), correspondientes a la matrícula de jóvenes que se inscriben cada año en la secundaria en todo el país. El trabajo indica que si en 2003 el 33% de los jóvenes cursaba la secundaria con sobre-edad (es decir,. retrasado) y otro 13% había abandonado ese año, en el año 2009, los jóvenes con sobre edad eran el 38% y otro 12% había abandonado ese año. “Eso significa que entre 2003 y 2009 , el porcentaje de jóvenes que habían abandonado la escuela o cursaban cursos inferiores a los que correspondían a su edad pasó del 46 al 50%”, concluyen los autores del estudio. En tanto, en la provincia de Buenos Aires, el número de alumnos con sobreedad en 2003 era de 389.350 y aumentó a 477.305 en el año 2009. Paralelamente se registraban en 2003 188.333 abandonos, que se reducían a 158.788 en 2009. Según el informe “en términos de desempeño educativo de los alumnos de la secundaria el retroceso también es palmario”. En ese sentido, remiten a los resultados de la prueba internacional PISA, organizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y destinada a medir las habilidades de lectura, en la que la Argentina ocupó en el año 2000 el lugar del mejor país sudamericano con 418 puntos sobre 500 que lograron el promedio de los países avanzados, por encima de Chile (410), Brasil (396) y Perú (327). En el año 2009, el puntaje argentino cayó a 398 puntos, ubicándose por debajo de Chile (449), Uruguay (426), Colombia (413) y Brasil (412). Agrega que estos resultados contrastan con un enorme aumento de los recursos públicos que se volcaron , en el período analizado, al sistema educativo. Siempre según datos del Ministerio de Educación, el gasto público educativo se incrementó sensiblemente en términos reales (corregidos por inflación) ya que pasó de 4,1 a 6,7% del Producto Bruto Interno en un contexto en que el PBI aumentó 50% en términos reales. El principal destinatario de ese aumento fue el salario docente, sostienen los autores del trabajo. Para Jorge Colina, economista y jefe del área de investigaciones de IDESA “estas tendencias son atribuibles a fallas en la gestión pedagógica de las escuelas”. Según Colina, “en la Argentina cuando un chico empieza a tener problemas de aprendizaje no se toman medidas. Tampoco se miden los resultados de la enseñanza de manera sistemática a través de la evaluación del alumno como se hace en otros países. Uno de los ejemplos que muestran como se incrementa el nivel de inversión sin obtener resultados está dado por el plan Conectar Igualdad, a través del cual se entregan computadoras a los chicos pero sin tener un plan pedagógico para su utilización”. Desde la dirección de Educación Secundaria de la Dirección General de Escuelas, en tanto, se discrepa con esas conclusiones. Claudia Bracchi, directora provincial de Educación Secundaria destacó que “la escuela media está viviendo un momento de cambio que apunta a la integración de la mayor cantidad de alumnos. Se trata de un proceso largo que comenzó con la obligatoriedad de la escuela secundaria, establecida por ley a nivel nacional en el año 2006 y en el 2007 en la Provincia y que llevará tiempo concretar. Esto implica un cambio profundo para la escuela secundaria, que antes estaba concebida sólo para una parte de la población y ahora está pensada para todos, Así, en la antigua concepción, el abandono estaba incluido entre las posibilidades, el que no respondía a la matriz que proponía la escuela quedaba afuera. Hoy se busca una escuela integradora y se están generando condiciones para que todos los chicos estudien. En este marco, a lo primero que se apuntó fue a reducir los niveles de deserción, cosa que se está logrando de manera lenta pero sostenida. Los últimos números de la provincia indican que la deserción, que fue del 9,54% en el 2009, bajó al 8,95% en 2010 y al 8,90% en 2012”. Frente al problema de la sobreedad, la mirada cambia, dice Bracchi: “en el marco de esta transformación pueden haber mayores niveles de sobreedad, lo importante es bajar los indices de abandono. Para esto se trabaja sobre una serie de estrategias y medidas que incluyen la creación de una tercera mesa de examen para los chicos que la pidan, la creación de guarderías para que alumnas que son madres puedan continuar con sus estudios y un seguimiento mayor de las trayectorias educativas de los chicos (ver aparte). Las razones por las que los jóvenes dejan la escuela o se retrasan en sus estudios son varias, pero una de las más comunes es que tienen que trabajar para ayudar a sus familias, según se reconoce oficialmente. FUENTE: DIARIO EL DIA La Plata, junio 23 de 2013 http://www.eldia.com.ar/edis/20130623/Secundarios-uno-cada-dos-jovenes-esta-atrasado-abandono-informaciongeneral0.htm

lunes, 17 de junio de 2013

Más de 750 niños fueron separados de sus padres por violencia

El informe, que se basa en casos registrados en la Provincia en lo que va del año, detalla que el 46 por ciento de los casos estuvo vinculado al maltrato físico, el 27 % a la negligencia familiar, el 19 con el abuso sexual y el 8 por ciento con el maltrato psicológico. Un total de 771 niños, niñas y adolescentes fueron separados de su núcleo familiar por situaciones vinculadas al maltrato infantil en lo que va del año en la provincia de Buenos Aires, informó la Secretaría de Niñez y Adolescencia. De acuerdo a un trabajo del Registro Estadístico Unificado de Niñez y Adolescencia (REUNA), entre el 1 de enero y el 31 de mayo de este año, se tomaron 771 medidas de abrigo con niños y adolescentes, 19 más que las se habían resuelto en igual período en 2012. El informe detalla que el 46 por ciento de los casos estuvo vinculado al maltrato físico, el 27 % a la negligencia familiar, entendida como la falta de cuidados básicos, el 19 con el abuso sexual y el 8 por ciento con el maltrato psicológico. Además, resalta que las medidas de abrigo por maltrato infantil constituyen el 60 por ciento del total de acciones de este tipo que el Estado adopta por cualquier tipo de vulneración de derechos de los niños. En este sentido, el subsecretario provincial de Promoción y Protección de Derechos del Niño, Sebastián Gastelu, aseguró “que desde hace tiempo sabemos que la violencia es la principal causa de vulneración de derechos en los chicos. Por eso, actuamos en consecuencia junto a todos los organismos del Estado y a instituciones de prestigio internacional como Unicef”. Precisó, además, que “el 50 por ciento de las medidas adoptadas,en la actualidad, se resuelven en el ámbito de una familia ampliada" y agregó que "muchos niños no llegan a la institucionalización, que siempre es la última instancia, y van a vivir con sus tíos, abuelos, hermanos mayores, entre otros”. “Este es un dato que no podemos dejar pasar y que ha significado un cambio sustancial en la resolución de este tipo de situaciones”, agregó FUENTE: DIARIO EL DIA 17/6/13 http://www.eldia.com.ar/edis/20130617/Mas-ninos-fueron-separados-sus-padres-violencia-20130617192036.htm

lunes, 27 de mayo de 2013

El “bullying”, del patio de la escuela a todas las redes sociales

Fuente: diario EL DIA. Ed. Impresa 27/5/2013 MAS ALLA DE LAS AULAS Especialistas sostienen que las nuevas tecnologías hicieron crecer el fenómeno y lo hacen menos controlable. Las nuevas tecnologías y las redes sociales potenciaron exponencialmente los riesgos sobre las víctimas del acoso escolar (bullying) ya que lo que “antes se reducía al ámbito del patio de la escuela, hoy se multiplica de una manera muy difícil de controlar”, aseguran los especialistas. “Lo que hoy denominamos acoso escolar existió siempre, todos recordamos alguna anécdota por el estilo, el tema es que antes había formas de contener, pero ahora con las nuevas tecnologías y el uso de las redes sociales, esa forma de violencia se potenció exponencialmente y no hay límites a la exposición del maltrato”, sostiene la psicóloga Andrea Baldantoni. Para la también especialista en infancia y adolescencia, “el uso de juegos virtuales pone a los niños en situaciones donde no están expuestos a las consecuencias de sus acciones, es decir, matan, mueren y vuelven a vivir, y esto hace que al estar en contacto con la realidad, carezcan de suficientes recursos para manejar sus emociones y no sepan resolver conflictos”. En el mismo sentido, la psicóloga Candelaria Irazusta, miembro de ABA (Anti Bullying Argentina), afirmó que “el acoso no es algo nuevo, sin embargo, a partir de Internet se potenció y visibilizó la problemática. Es muy común que los padres se presenten en nuestra institución con hojas impresas del Facebook o de Twitter, y esto se da no sólo porque las redes son una prolongación de la vida de los jóvenes, sino además porque en estos medios se produce como un efecto de anonimato, aunque estén las firmas”. “Esto hace que, por ejemplo, los niños que personalmente funcionan como espectadores o testigos de bullying, en las redes también se conviertan en agresores”, detalló. Otro elemento que Irazusta destacó como propio de esta época es “la masividad que adquieren las agresiones, ya que lo que antes se limitaba al aula, hoy lo ven `amigos de amigos`”. Ambas especialistas diferenciaron el bullying con otros tipos de violencia escolar. “Para hablar de acoso en este ámbito se tienen que dar una serie de factores, el primero es que se da entre pares -sostuvo Irazusta- y la cronicidad es otro elemento central, que lo diferencia de una situación de conflicto que puede ser esporádica. El acoso escolar es una situación permanente, lo que hace que la víctima vaya desgastando sus recursos”. La integrante de ABA mencionó que “cuando hablamos de los riesgos que produce el acoso, nos referimos a situaciones realmente graves, algo que fue descubierto este último tiempo a través de investigaciones, lo que hace que, si bien siempre haya existido, recién ahora se puedan dimensionar sus efectos”. Entre esos riesgos, la licenciada Baldantoni refirió al impacto sobre la salud mental, la autoestima, el consumo de sustancias tóxicas e incluso la posibilidad de suicidio. “Es importante estar alerta a determinadas manifestaciones de la conducta. Por ejemplo si el chico no quiere ir al colegio o utiliza frases como “odio la escuela”, es bueno intentar abrir canales de diálogo para ver qué pasa. Y también existen otros síntomas, como la falta de apetito, el bajo rendimiento escolar, el insomnio, las pesadillas o un cambio de ánimo, que son alertas rojas, y ante los cuales hay que intervenir, porque estamos frente a una persona en riesgo”. Acosos En lo que hace a los géneros, en los varones prevalecen los casos de acoso físico, en tanto las mujeres tienden al acoso social, que se traduce como exclusión del grupo. Y el acoso verbal, referido a insultos, apodos y cargadas, es comun tanto en varones como en mujeres

miércoles, 13 de marzo de 2013

Generación Z: la vida a través de una pantalla

fuente: Revista Diario La Nacion. Domingo 20 de enero de 2013 Nacieron en el siglo XXI, están hiperconectados y tienen más amigos virtuales que reales; radiografía de los chicos de hoy, un vistazo al futuro Por María Gabriela Ensinck acieron entre finales del siglo XX y la primera década del siglo XXI y hoy tienen, en promedio, entre 6 y 12 años. La tecnología es, para la mayoría, parte central de su vida y casi una extensión de su propio cuerpo. Son la generación Z o generación Web, la primera absolutamente digital, y plantean un desafío para sus padres (muchas veces en desventaja en cuanto al manejo de los dispositivos tecnológicos), la escuela y el futuro mundo del trabajo. Acontecimientos mundiales como la caída de las Torres Gemelas, la explosión de la burbuja puntocom y el auge de las redes sociales atraviesan a estos chicos a nivel global. Localmente: el estallido social de 2001, la posterior recuperación económica, el regreso de la inflación y una marcada politización de la vida cotidiana que pronto los tendrá como protagonistas con el voto a los 16 años definirán su idiosincrasia. Si bien aún no hay un acuerdo sobre el rango etario preciso, algunos especialistas, entre ellos Alejandro Mascó, autor del libro Entre generaciones (ver aparte), coinciden en diferenciar a los Z1 (nacidos entre 1996 y 2002, que hoy tienen entre 10 y 15 años) de los Z2, nacidos entre 2003 y 2010, que hoy tienen menos de 10. "Los Z son en su mayoría hijos de la generación X (1964-1980), y comparten con sus padres algunos valores y el uso de dispositivos tecnológicos", dice Mascó. "A partir de 2010 ya se habla de una nueva generación, los Alfa, que son los hijos de la generación Y (1981-1995)." Chicos tecnodependientes "Puedo hacer la tarea con la compu y la tele prendida, pero si me ve mi mamá, me dice que las apague", cuenta Juan Cruz, de 9 años, que vive en el barrio porteño de Balvanera y va a la escuela Mariano Acosta. Esta extraña capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo (multitasking) es algo que asombra a padres y maestros de la generación X. "Tengo una netbook para el colegio, pero me gusta más usar la iPad de mi papá, cuando me la presta", confiesa Manuela, de 7, que vive en Buenos Aires y asiste al colegio Belgrano Day School. Un rasgo esencial de la generación Z es que "han crecido y jugado con las tecnologías que sus padres utilizan para trabajar: teléfonos móviles, computadoras y tablets, algo que no ocurría con generaciones anteriores -observa Mascó-. En este sentido, podemos intuir que a la hora de ingresar al mundo laboral la generación Z tendrá una ventaja de capacitación y entrenamiento que otras generaciones no tuvieron. Sin embargo, cabe preguntarse si no se estará criando una generación tecnodependiente, incapaz de vivir desconectada". La velocidad del avance tecnológico es el rasgo que más define a esta generación. Si uno se enfocara sólo en la tecnología, podría pensar que el mundo gira cada vez más rápido. La radio, como dispositivo rupturista, tardó 38 años en llegar a 50 millones de usuarios. A la TV le bastaron sólo 13 para alcanzar esa misma masividad. La Web estuvo al alcance de 50 millones de usuarios en solamente cuatro años, mientras que el iPod lo hizo en tres, y Facebook, en dos. Los saltos innovadores son cada vez más cortos; las tecnologías son más accesibles, lo que hace que la conexión entre las generaciones cercanas sea más sólida y sus contrastes, más borrosos. Por otro lado, fenómenos como el terrorismo global o las catástrofes naturales, han creado un mundo menos estable o más líquido, y han hecho que la adaptación al cambio se convierta en la norma. Si se decía que los X y los Y fueron criados por la televisión, la generación Z está siendo criada por Internet y el celular. Hoy el 40% de los hogares argentinos tiene una computadora con acceso a Internet según datos de la Encuesta Nacional sobre Acceso y Uso de Tecnologías de la Informática y la Comunicación (en la ciudad de Buenos Aires el porcentaje llega al 75%) y más del 85 % de los hogares tiene teléfono celular (hoy se registran en el país 58 millones de líneas de telefonía móvil, para 40 millones de habitantes). Entre los chicos argentinos de 6 a 9 años, un 35% tiene teléfono móvil y el porcentaje aumenta al 89% entre los 10 y los 18 años, según el estudio Generaciones interactivas publicado por el Centro de Investigación para la Industria de Medios y Entretenimiento en Latinoamérica (Cimel). En cuanto al uso que los chicos le dan a este dispositivo multifunción, el de "hablar por teléfono" parece ser el menos importante. Por encima de esta función se encuentran mandar mensajes, escuchar música, sacar fotos, y reloj-despertador. En la mayoría de los hogares de la generación Z, ambos padres trabajan, y en muchos casos, son hogares monoparentales donde la madre es jefa de hogar y trabaja todo el día. Muchos de ellos han sido criados por sus abuelos, empleadas, o pasan buena parte del tiempo extraescolar solos. La TV e Internet son una gran compañía, y también el teléfono celular, que si bien les da "cierta independencia", también los mantiene dependientes de sus padres hasta más allá de la adolescencia. Sobre todo a partir del secundario (los Z1), los chicos llevan el teléfono móvil al colegio (80%, según un estudio de la consultora Datos Claros). Gran parte de ellos se mantiene comunicada con sus padres dentro del horario escolar. Por una parte, el celular les otorga a los preadolescentes una sensación de libertad al salir de sus casas y estar aun así conectados, mientras que muchos padres dicen sentirse más seguros si saben que pueden comunicarse con sus hijos en cualquier momento a través del teléfono celular, en una suerte de "extensión del cordón umbilical", como describe el especialista en comunicación Manuel Castells. "En mi tiempo libre escucho música, juego online y chateo con mis amigas. Uso la compu unas dos horas por día y miro la tele una hora", contabiliza Julieta Morante (12), que terminó séptimo grado en el colegio Adoratrices, de Santa Fe. En 2013 tendrá celular nuevo (el que tenía hasta ahora era un equipo de su mamá) porque va a ir y volver sola del cole. "Para los Z, la vida transita y se resuelve a través de diferentes pantallas", apunta Teresa Benedetti, psicóloga especialista en coaching organizacional. El problema aquí es que "Internet los ha vuelto rehenes de lo breve y la instantaneidad". La capacidad de atención y el pensamiento lógico racional dan lugar a un modo de atención discontinua y un pensamiento superficial, que va de un tema a otro, en forma rápida y superficial, como se hace zapping o se navega de un link a otro. Es lo que Nicholas Carr, autor de Superficiales, qué está haciendo Internet con nuestras mentes, llama "la muerte del pensamiento lineal, que está siendo desplazado por otra clase de configuración mental que necesita y desea recibir y diseminar información en estallidos cortos, descoordinados y veloces". Carr cita un estudio de la Universidad de Florida State sobre los efectos de Internet en la generación Web, cuyos integrantes "ya no leen necesariamente una página de arriba hacia abajo ni de izquierda a derecha, sino que escanean y saltan las páginas, buscando palabras clave". La televisión sigue ocupando un lugar central en la vida de estos chicos que cuentan, a diferencia de las generaciones anteriores, con múltiples opciones dirigidas a ellos. De Disney Channel a Paka Paka y de Discovery Kids a Nickelodeon, la oferta es extensa en horarios y contenidos. La mayoría dice que sus padres fijan horarios para mirar la tele, aunque muchos confiesan que en su casa el aparato está encendido todo el día. Según el estudio de Cimel, los chicos argentinos miran un promedio de seis horas diarias de TV, y entre los mayores de 12 el tiempo frente a otras pantallas, lo como la de la computadora y el celular, es superior. El fenómeno de mirar la tele con otras pantallas encendidas se está extendiendo entre los más chicos, y un 60% dice hacerlo mientras chatea y juega. Preocupados por el planeta Les tocará vivir las consecuencias del actual modelo de producción y consumo que está llevando a un colapso social y ambiental. Lejos de tener una mirada escéptica o desentendida, los chicos Z no sólo se muestran involucrados, sino que esbozan algunas soluciones para estos dos grandes problemas. "Me preocupa que haya un tornado, y que la gente está ensuciando el planeta", dice Juan Cruz López Guiliani (6 años), que vive en un barrio privado del Gran Buenos Aires. Guadalupe, su hermana melliza, agrega que no le gusta que "contaminen la Tierra, y que haya gente sin casa o que pase frío porque no tiene gas". Catalina Hinc (6 años), de la localidad de Puerto Esperanza, en Misiones, advierte: "están cortando todos los árboles, no vamos a poder respirar". Pilar Landa, de 9 años, vive en San Salvador de Jujuy y se siente preocupada "por la capa de ozono, que está rota, y porque andan diciendo que es el fin del mundo". Para Nicolás Morante (8), de Santa Fe, el problema es que "hay mucho tránsito y suciedad". Jeroën Boschma, experto en marketing infantil y autor de Generación Einstein (Ediciones Gestión 2000), considera que "estamos ante una generación que vuelve a creer en una construcción colectiva y colaborativa". Este autor describe a los chicos de hoy como "más rápidos, más listos y más sociables, capaces de navegar en un mar de información. Pensar lateralmente en lugar de hacerlo en forma lineal los hace más adaptables y creativos". Jugar a los jueguitos, para los varones, y chatear, para las nenas, son las formas de entretenimiento más mencionadas. El entretenimiento en la vereda queda relegado a aquellos que viven en un barrio cerrado o en una ciudad chica. El temor por la inseguridad es el principal argumento que abona esta forma de diversión virtual y sedentaria. Al mismo tiempo, la facilidad con la que hoy se accede a la información y a los bienes en amplios sectores de las clases medias hace pensar que el esfuerzo por conseguir algo carece de sentido. Los chicos de la generación Web viven en sociedades de abundancia y consumo: de productos, de marcas, de estímulos, y parecen tener todo al alcance de un clic. Educación, politica y futuro laboral En las elecciones legislativas de este año, la primera camada de la generación Z podrá votar. Un estudio sobre los hábitos e intereses de los Z1, que realizó la consultora en comunicación Sandra Di Lucca para la Universidad de Palermo, traza un panorama de las expectativas y valores de los adolescentes, que en breve estarán también ingresando a la universidad. En este estudio, realizado mediante entrevistas y focus groups con chicos de dos secundarios privados y uno público de la ciudad de Buenos Aires "se indagó sobre sus experiencias actuales en el colegio y sus perspectivas frente a un futuro académico y laboral". "Para votar tenés que informarte y la verdad es que en el colegio no vemos nada de la actualidad, y ni siquiera de la historia argentina, que recién tendremos como materia en quinto año", objeta Analía (15), que pasó a cuarto año de un secundario público en Buenos Aires. Entre los chicos encuestados por Di Lucca, la mayoría cree que va a ir a la universidad, pero algunos admiten que están poco preparados. "Muchas de las cosas que vemos en el colegio no sabemos para qué nos servirán. En la universidad nos gustaría que cada materia fuera dictada por dos profesores con dos puntos de vista diferentes", propone Pedro (16), que asiste a un colegio técnico privado. A la hora de estudiar, prefieren los libros, pero para hacer tareas y consultar dudas, recurren a Internet. En el secundario, la mayoría tiene celulares de gama media y alta (con acceso a Internet) y los usan constantemente, como diccionario, calculadora y para mensajearse con amigos usando el chat de BlackBerry o el programa gratuito WhatsApp. Como ocurre con los Z2 más chicos, los adolescentes también manifiestan aburrirse en muchas clases. E imaginan que en la facultad podrán aprender con un mix entre libros, casos reales y tecnología, y que aquello que estudien será interesante porque estará vinculado a lo que les gusta. Para la mayoría de ellos el éxito no es trabajar en una empresa, sino ser independiente y emprendedor. Es probable que en unos cinco o seis años, cuando ingrese al mundo laboral esta nueva generación, se hayan afianzado algunos cambios que hoy apenas se esbozan. "Habrá nuevas profesiones, vinculadas con la economía digital, y una flexibilidad mayor en la que el trabajo móvil será la regla más que la excepción", augura Alejandro Mascó. Según la consultora Pricewaterhousecoopers, "el mercado de trabajo sufrirá cambios radicales en el próximo decenio". De acuerdo con el informe La gestión de personas en 2020, sobre base de entrevistas entre 3000 ejecutivos del área de Recursos Humanos en el mundo, se plantean tres posibles escenarios. El primero es el escenario azul, con corporaciones cada vez más grandes que ofrecerán a sus empleados un plan de carrera en el que podrán viajar y capacitarse dentro de una misma compañía. El segundo es un mundo naranja, en el que las empresas tenderán a escindirse para trabajar en redes de colaboración entre compañías medianas y pequeñas. Por último, estará el mundo verde, de aquellas empresas sociales que apuntarán tanto a la generación de valor económico como al valor social y el cuidado ambiental, un modelo que presumiblemente resultará más atractivo para los más jóvenes.

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